sábado, 19 de enero de 2013

Conductores Vs. Ciclistas


¿Se han preguntado porque en ocasiones pareciera que los conductores odian al ciclista? Aunque uno vaya pedaleando de manera segura, usando casco, manteniéndose visible a los conductores y respetando el reglamento de transito uno no se salva de uno que otro “¡súbete a la banqueta!”. ¿Por qué?

¿Pero qué es un proceso heurístico? Bien… cuando enfrentamos la necesidad de solucionar algún problema o emitir algún juicio, inconcientemente, recurrimos al proceso heurísticos. Básicamente es un atajo mental el cual toma información de experiencias anteriores como punto de partida para solucionar el problema en lugar de utilizar la lógica. Nuestra mente tiende a buscar respuestas fáciles, sustituyendo con respuestas conocidas aquellas que requieren ser razonadas.

Para mala suerte de nosotros los ciclistas nuestra memoria es excelente recordando aquellos eventos con cierta carga emocional. En cambio, situaciones de la vida cotidiana, como un ciclista circulando de manera segura y tranquilamente por la calle pasan completamente inadvertidas.

Cuando un ciclista irresponsable va zigzagueando entre los coches, subiendo y bajando de las banquetas de manera kamikaze, existe una gran posibilidad de que en una de esas le saque un buen susto a algún conductor o a algún peatón que se encuentre en el camino.

El susto, muy probablemente, quedara muy bien grabado en la memoria de aquel conductor o peatón. Gracias a los heurísticos aquella persona pensara: “TODOS los ciclistas son un peligro”.

Como podrán darse cuenta, lograr un juicio negativo hacia la bicicleta es bastante fácil, basta una sola acción. Por desgracia las experiencias negativas son muy fáciles de recordar. En los últimos meses la imagen del ciclismo en Guadalajara se ha manchado debido a la mala conducta de unos pocos vándalos que se infiltran a los paseos nocturnos. Desde mi punto de vista estos paseos tienen la función, no sólo de proporcionar un ambiente “seguro” para que los ciudadanos disfruten su ciudad, sino más importante,  promover el uso de la bicicleta como una alternativa sustentable de movilidad con todos los beneficios que esto implica.

Un factor importante y además bastante común es el estereotipo. Es muy fácil caer en estereotipos y atacar a aquel grupo al que somos diferentes y al cual no pertenecemos. La mayoría de los ciudadanos no pertenecen al grupo de los ciclistas.
Sin contar los viajes hechos a pie, los viajes en auto particular representaban el 43.5%, mientras que en bicicleta sólo se realizó el 3.5% del total de viajes. Para ellos somos diferentes y es sumamente fácil juzgar al ciclista. Cuando ese ciudadano es agredido, atropellado o asustado por alguien que va sobre una bicicleta o simplemente con que lea alguno de los artículos que han aparecido en los periódicos no será raro que su concepto del ciclista, gracias a los heurísticos, sea negativo.

La buena noticia es que no estamos condenados a sufrir los efectos de los heurísticos por los siglos de los siglos. Recordemos que estos procesos sustituyen la información que requiere ser razonada o que no esta disponible de manera inmediata, con aquella de experiencias anteriores. Esto quiere decir, que si se difunde información tanto a los mismos ciclistas y al resto de la ciudadanía poco a poco se puede cambiar la percepción hacia el uso de la bicicleta como medio de transporte.

¡Muy importante! Para poder lograr este cambio en la sociedad primero tenemos que generar ese cambio en nosotros mismos. Necesitamos convertirnos en ciclistas ejemplares. Una vez generado este cambio podremos transmitir esa conciencia a los demás. El trabajo de difusión no se limita a gobiernos, organizaciones y colectivos ciclistas. Si nosotros no hacemos lo nuestro como ciudadanos es difícil que se logre el objetivo. Si queremos tener políticas e infraestructura pro ciclista primero tenemos que comenzar por cambiar la infraestructura mental.

Todos tenemos algo que aportar. Nos interesa mucho conocer sus propuestas, que se está haciendo en su ciudad y como todos podemos ayudar a dar ese salto que nos falta. Entre más ciclistas más seguras se vuelven las calles. ¿Cómo podemos contagiar a nuestros vecinos con esta conciecia? Dejen sus comentarios para que entre todos podamos discutir y generar ideas.