sábado, 27 de noviembre de 2010

Bicicletl... Mis Huevooos!


Hace ya algún tiempo me encontré esta historia en internet, inmediatamente me entraron las dudas y me pareció que era una tremenda falacia del tamaño de mi pirinola, ósea grande y gruesa (y en la cara de “Toma Todo”)… Otra cosa que, digamos me decepcionó, fue que esta historia la encontré en una página de una de las mejores marcas de Bicicletas de México, además de esto no se incluye de donde proviene la información ni mucho menos el autor, por lo cual carece de credibilidad. Afortunadamente y desgraciadamente el internet es una fuente de información muy poderosa pero también engañosa y si no tienes conocimientos básicos sobre algún tema es muy fácil irse con la finta y dar por hecho algún dato erróneo.

Lean la historia, razonen y comenten, aqui la tienen:

Los soldados de Cortés tuvieron la oportunidad de ver todo el panorama de la ciudad, cuando Moctezuma les invitó a subir al gran templo. Llegados al punto más alto, el señor de México "...le tomó por la mano y le dijo que mirase su gran ciudad y todas las más ciudades que había dentro en el agua y desde allí vimos las tres calzadas que entran en México .... y ahí veíamos indios sentados sobre palos de hierro forjado, atado a dos ruedas. Moviéndose en adelante con los pies, como si estuvieran remando, y dirigiéndose con una manija. Unos venían con bastimentos y otros volvían con cargas y mercaderías."


Bernal y sus compañeros habían visto, por primera vez, el medio de transporte preferido de los aztecas, el bicicletl, que también se usaba para transportar mercancía.


"Podíamos ver los transportes extraños que tenían los indios y veíamos que tenían harta velocidad. Daban la impresión a uno de como si las ruedas estuviesen flotando en los aires, por una banda de caucho que estaba atada a la rueda. Entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes del mundo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma y dijeron que tal cosa nunca la habían visto en toda su vida."


Bernal se quedó asombrado de los indios en su bicicletl, como los indios llamaron el artefacto hasta entonces desconocido por los españoles. Bernal cuenta que para los mexicas, como no tenían bueyes ni burros, el bicicletl era imprescindible para el transporte de comida y materiales proviniendo de todos los rincones del imperio azteca, y por eso rendían culto diariamente a su Dios para rogarle que se lo cuidara.


"Y luego que con ellos hubo hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de sala, donde estaban dos como altares, con muy ricas tablazones encima del techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gigante, de muy altos cuerpos y muy gordos, y el primero decían que era el de Uichilobos (Bernal se refirió a Huitzilopochtli) y el otro ídolo tenía unos ojos como platos redondos, y con rayos adentro. Los indios lo llamaban Bicicláhuac, Dios de los rayos."


"...Adornaban el ídolo con tantas cosas y pusieron braseros con incienso, que es el copal, para que el cuarto se llene de olores."


Así como los aztecas nunca habían visto caballos, los españoles se pusieron muy recelosos ante el uso de la "bicicleta", como llegó a ser llamado el bicicletl por los conquistadores. Hubo un soldado en la tropa de Cortés, Luis Marín, que trató de montar una bicicleta pero se cayó en un charco por el peso de su armadura. Los conquistadores eran muy hábiles jinetes pero bastante torpes para otras cosas y dejaron muy rápido los intentos de andar en bicicleta. En cambio, para los pocos indígenas que sobrevivieron la destrucción de Tenochtitlán en 1521, la bicicleta siguió siendo un medio de transporte importante hasta el año 1532, cuando el virrey Antonio de Mendoza prohibió por decreto el uso del bicicletl por razones de seguridad, ya que se habían producido varios accidentes con caballos espantados por la velocidad a la que los rebasaban las bicicletas. La bicicleta sólo quedó como recuerdo en los cuentos de historiadores como Bernal Díaz o Fray Bernardino de Sahagún, y representada en unos pocos murales en templos, que han sobrevivido los estragos del tiempo.


Con las excavaciones de restos arqueológicos se han descubierto de vez en cuando, restos del medio de transporte azteca. En 1978, algunos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se tropezaron, cerca del zócalo capitalino, con una oxidada rueda de bicicleta en el lugar donde antes se encontraba el Templo Mayor. La rueda terminó en el sótano del Museo de Arqueología. Desde entonces, ya no se ha sabido nada del bicicletl en la ciudad de México.

Como ven? Para empezar Ni los mayas ni los aztecas conocían la rueda, bueno, si la conocían, pero sólo la utilizaban en calendarios y uno que otro juguete pero no como medio de transporte o carga, no tenían tampoco bestias que les sirvieran de tracción, la entrada de los caballos al continente Americano fue a partir de la conquista española, tampoco manipulaban metales como el hierro o el acero... Menos el gaucho. Todo lo cargaban en su espalda y asunto arreglado.

Realmente es un enigma pues tanto los Mayas como los Aztecas contaban con el conocimiento y la “Tecnología”, además de tener una de las culturas más avanzadas, de hacer cálculos matemáticos y astrales muy cabronsisimo para sus tiempos, no utilizaron la rueda en su sentido práctico.

Como vemos, nuestros ancestros pudieron construir ruedas, ejes y quizá vehículos, pero no lo hicieron. Para responder el por qué, resulta sustancial pensar como pensaban nuestros ancestros y no como razonamos nosotros. En lugar de preguntarnos ¿por qué chingados no usaron la rueda? En otra perspectiva cuestionaríamos ¿para qué mergas hubieran querido usarla?

El primer intento de bicicleta en el mundo apareció en unos dibujos de Leonardo da Vinci hacia el año de 1490 y ya una bici hecha de madera y hierro tal y como describe la historia de los Aztecas antes mencionada, fue concebida hasta 1817 por el Aleman Karl Drais Von a la cual se le conoce con el nombre de “Draisiana” en honor a su creador.

Pinche historia azteca, pa perder el tiempo está buena, pero se la maman en el sentido de que alguna persona lo puede tomar como cierto y presumir su intelecto en la primera fiesta que tenga chance: -Sabían que los aztecas andaban en bici? (Yo lo mato!).

PD: Pero la duda persiste... Investigaré más sobre el tema!